Estoy triste. Mi profe se ha tenido que marchar durante unos días a Segovia porque su madre se calló y la tienen que operar. Y es que la madre de mi profe tendrá como unos noventa años y yo estoy preocupada. La mayoría está contenta (digo de la gent de mi clase, claro) pero yo no. Está contenta porque Lucila a veces grita demasiado, o es muy exigente, pero es buena profesora.
Hablando de esto, hay un día que sustituyó Arturo, buen profesor de matemáticas y nos habló, entre otros temas que salieron al aire (cosa que, Paco, me encantaba, se aprendía muchísimo contigo. Seguirás siempre siendo el mejor profesor de mi vida) de la filosofía, la ciencia de la sabiduría (cosa que le encantará a Sahar y a Kubrat, aunque Kubrat no lea el blog) y Carmelo pregunto (típico de Carmelo):
-Y, profe, ¿que llegó antes, el huevo o la gallina?
Y más adelante dijo:
-Profe, se pueden congelar personas y luego volver a vivir?
El profesor, dijo que no, pero que, sin embargo, existía una rana que se pasaba el invierno congelada en las charcas debajo del agua, y que en primavera volvía a ser normal. Y Carmelo para rematar dijo:
- Y, ¿no se muere nunca?
Es para partirse de risa señores. (y señoras, claro)
Bueno, os quejareis de que no escribo...